Autonomía, practicidad y seguridad sobre dos ruedas
El contexto del Día Internacional de la Mujer nos invita a reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra sociedad, incluyendo el creciente protagonismo de las mujeres en la movilidad urbana. Cada vez es más común ver a mujeres en motocicletas, un fenómeno que ha comenzado a ganar visibilidad en los últimos años.
El sonido de los motores, que antes era casi exclusivo de hombres, ha cambiado. En los últimos 15 años, la presencia femenina al volante ha aumentado de manera constante. Esto se traduce de forma clara en el mundo de las motocicletas.
Según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la presencia de mujeres con licencias de conducir particulares pasó del 24% en 2009 al 34,6% en 2024. Esto significa que ya hay cerca de cinco millones de mujeres conductoras en el país. En el caso de las licencias de motocicleta, las mujeres representan el 27,3%, una tendencia que va en aumento.
Ya en 2018, se contabilizaban más de 1,7 millones de mujeres utilizando motos en Argentina. Este número ha seguido creciendo, impulsado por nuevas generaciones que encuentran en las motos una herramienta útil y autónoma para moverse por la ciudad.
Perfil de las motociclistas y razones para elegir la moto
Un análisis demográfico sobre las motociclistas en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires revela que la mayoría son jóvenes, urbanas y buscan soluciones prácticas de movilidad. De hecho, el 62% de ellas tiene entre 20 y 39 años. La gran mayoría opta por motos de baja cilindrada, especialmente aquellas de menos de 125 cc. Esta elección se debe a su bajo coste, facilidad de manejo y la agilidad que ofrecen para navegar a través del denso tráfico urbano.
Desde la Comisión de Seguridad Vial de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), se detallan varias razones que llevan a las mujeres a elegir las motos. Entre las ventajas principales se destacan el bajo costo de mantenimiento, un menor consumo de combustible, la facilidad para estacionar, la posibilidad de evitar congestionamientos y la independencia que otorga este tipo de movilidad.
Entre los modelos más populares entre las mujeres se encuentran los scooters, las motos de estilo vintage y las motocicletas de baja cilindrada, siendo las de 110 cc las más utilizadas para desplazamientos diarios.
Los datos de la ANSV también muestran que las motociclistas tienden a observar más las normas de seguridad. Por ejemplo, el 93,5% usa casco, sólo el 7% excede los límites de velocidad (en comparación con el 16% de los hombres), y solamente el 8,5% da positivo en controles de alcoholemia, frente a un 21,8% entre los conductores masculinos.
De esta manera, la imagen de una mujer conduciendo una moto se convierte en un símbolo del cambio en la movilidad urbana: una mezcla de independencia, practicidad y responsabilidad en el tránsito que ilustra el avance de las mujeres en espacios tradicionalmente dominados por hombres.